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Este fin de semana se adopta el horario de verano y los relojes se adelantarán una hora

27 de marzo de 2020 - Covid-19

La próxima noche del sábado 28 al domingo 29 de marzo se procederá a adelantar la hora. Así, cuando sean las dos de la madrugada los relojes deberán adelantarse a las tres.

Ante la situación de confinamiento de la ciudadanía debido a la Covid19, la Oficina para la Reforma Horaria y el Consejo Asesor para la Reforma Horaria (CARH) hace unas recomendaciones ya que la adaptación al nuevo horario de este fin de semana , puede ser más larga de lo habitual debido a la disminución de las rutinas sociales, de la exposición a la luz solar y de la actividad física. En este sentido, recomienda:

  • Procurar recibir el máximo de luz natural por la mañana y, a ser posible, salir al balcón a tomar el sol un rato.
  • Procurar pautas de ejercicio físico, en la medida de lo posible, especialmente por la mañana, y cada día a la misma hora.
  • Desplazar los horarios de comida y sueño de manera progresiva, unos 15 minutos diarios, especialmente en niños, para hacer la adaptación más suave.
  • Y de manera habitual, se recomienda procurar mantener horarios regulares a la hora de levantarse, acostarse y de comida para ayudar a regularizar el ritmo del reloj interno y favorecer el sueño.
  • Evitar siempre aparatos electrónicos antes de ir a dormir, especialmente estos días, para no retrasar aún más la hora para poder conciliar el sueño.
  • Evitar las siestas y estimulantes desde la hora de la comida del mediodía.

El cambio horario es una medida que se realiza dos veces al año (marzo y octubre) y tiene su origen en la crisis del petróleo de 1974, con el objetivo de reducir el consumo de energía asociado a la iluminación artificial. La mejora de las tecnologías de iluminación, con soluciones más eficientes como las lámparas LED, ha minimizado el impacto del cambio de hora sobre el consumo de energía.

Por el contrario, el incremento en Europa de la concienciación ciudadana en relación a los efectos negativos de este cambio de hora sobre la salud de las personas y la aparición en los últimos años de diferentes movimientos de toda Europa habían impulsando la necesidad de debatir sobre este tema en el conjunto de Europa reunidos en una red de organizaciones que promueven el fin del "Daylight Saving Time (DST)".

El 2021, era la fecha prevista para el último cambio de hora

La Comisión Europea acordó que el año 2021, por lo tanto el próximo año, se suprimiría el cambio de hora en toda la Unión Europea, entre otras razones, por los efectos negativos que este cambio supone para su salud, la incremento de accidentes de tráfico y el poco ahorro energético que genera hoy en día.

En este mismo sentido se había pronunciado el Parlamento Europeo a través de una moción votada hace un año donde situaba en marzo de 2021 la fecha en que tendría lugar la última modificación de hora obligatoria para los Estados miembros que deseen mantener la horario de verano; o, por el contrario, aquellos Estados que prefieran quedarse en el horario de invierno deberían volver a cambiar la hora en octubre de 2021. En todo caso, el Parlamento Europeo había pedido que los diferentes países se coordinaran entre ellos para garantizar que el Mercado Único no se vea perjudicado.

Una decisión que podría verse pospuesta nuevamente ante la crisis global del coronavirus. La decisión sobre qué horario sería ubicarse, si el llamado horario de verano (UTC + 2) o el de invierno (UTC + 1) recae únicamente en los estados, aunque desde las instancias europeas se pidió que se establecieran mecanismos de coordinación a la hora de tomar una decisión al respecto.

El Consejo Asesor para la Reforma Horaria (CARH) ya hizo un dictamen en octubre de 2018 a favor de suprimir el cambio horario

El Gobierno de la Generalitat pidió un dictamen sobre las consecuencias de la supresión del cambio horario para conocer con detalle cuáles son las afectaciones que pueden tener en los ámbitos de la salud, económico, laboral, educativo y familiar cada uno de los horarios (verano e invierno) y cuál sería el más adecuado para nuestro país.

El dictamen aseguraba que era fundamental en este debate, poner sobre la mesa la incidencia de las horas de luz sobre los ritmos circadianos y el sueño de las personas. El objetivo debería ser el de determinar el horario que permita la mejor adecuación entre la luz solar y el ritmo de actividad mayoritario de la población. En este sentido, la buena calidad del sueño y el ajuste de los ritmos circadianos son una parte fundamental para la salud y el bienestar de las personas. La falta de sueño produce numerosas alteraciones en el organismo, entre otros, de tipo metabólico, neuronal y cognitivo. Y añadía que el desajuste circadiano supone el quebrantamiento del orden temporal interno del organismo, lo que lo hace más sensible a enfermar. Una de las consecuencias más inmediatas del desajuste es la alteración del sueño (insomnio y la consiguiente somnolencia diurna), pero también produce alteraciones endocrinas, de la regulación de la ingesta de alimentos, alteraciones del metabolismo y del humor.

Por todo ello el informe determinaba que el cambio de horario desde el punto de vista fisiológico no estaba justificado, ya que produce molestias innecesarias a la población y en determinados colectivos (personas especialmente sensibles a la luz, matutinos y vespertinos extremos, niños y adolescentes) puede producir alteraciones en el ritmo de sueño que pueden comportar riesgo para la salud. Por ello el horario de invierno es lo que permite mejor el ajuste a los horarios más generales de la población.

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