Historia
El barrio de la Sagrada Família, en el corazón de la ruta modernista es uno de los centros turísticos más dinámicos de la ciudad de Barcelona, al acoger algunos de las mejores obras de arte del Modernismo mundial: El Hospital de Sant Pau y el Templo Expiatorio de la Sagrada Familia.
El barrio ha estado en un cambio continuo desde hace un siglo. Cuando se levantó la basílica en el 1882 era una zona agraria, alejada de la ciudad de Barcelona. Luego, a partir de los primeros años del siglo XX se convirtió de las zonas industriales más activas y también en el pool sanitario más importante de Barcelona y a partir del último tercio del siglo XX en un barrio residencial de las clases medias.
El barrio es rico en propuestas y puntos de interés, desde sus edificios modernistas a los puntos que recuerdan su pasado agrario e industrial. El barrio tiene en este sentido algunos buenos ejemplos como los restos de la fábrica de La Sedeta, la antigua fábrica Damm, los restos de isla Myrurgia o sus viejos pasajes como los de Gaiolà, Pau Hernández y León.
El Poblet: las raíces del barrio de la Sagrada Familia
Cuando se comenzó a construir el templo de la Sagrada Familia, a su alrededor sólo había huertos y algunos campos de cereales y viñas. También un pequeño núcleo de población que los aldeanos de Sant Martí de Provençals llamaban "El Poblet", un vecindario que había surgido durante la segunda mitad del siglo XIX.
Un lugar lleno de fábricas, hospitales y obreros
Si en el año 1883, cuando empezaron a construir las obras del templo de la Sagrada Familia, sólo había campos de cultivo y un pequeño vecindario llamado “El Poblet”, en 1925 esa zona de Barcelona ya era otra historia: un barrio lleno de fábricas, obreros y hospitales.
El barrio, hoy
Hoy en día, en el barrio de la Sagrada Familia viven cerca de 52.000 personas en una superficie determinada d’1,1 kilómetro cuadrado. Esto quiere decir que estamos ante una de las densidades más altas de Barcelona, y a la vez una de las ciudades más densas de Europa.
Antoni Gaudí
El espíritu modernista de Gaudí todavía está bien presente en el barrio de la Sagrada Familia, convirtiendo la avenida, con su mismo nombre, en un particular y eterno homenaje al genial arquitecto.








